SER HUMANO o SER, HUMANO.

 

La disyuntiva que vivimos hoy.

 

Muchas veces el hombre, se detuvo a pensar, sobre sí mismo, sobre su existencia, sobre su papel en este mundo, sobre todo después de grandes cataclismos naturales, terremotos, inundaciones, epidemias…  o alteraciones significativas del orden social, político, como las guerras, revoluciones, cambios de sistemas políticos, entre otros.

 

Siempre se dio un avance en la racionalización para después caer en la degeneración de ideas, costumbres, formas de vivir, hasta que un nuevo evento lo sacudió para volver al punto de partida y volverse a realizar las mismas preguntas.

 

Así, vemos como en la actualidad, se ha degenerado la vida social, familiar y política, NO NOS SENTIMOS PARTE de nuestras instituciones, como LA FAMILIA, COMUNIDAD, mucho menos de las RELIGIOSAS de SALUD, EDUCACIÓN, GOBIERNO.

 

“NO CREEMOS EN NADA NI EN NADIE”.

 

No creemos, ni siquiera en la CATASTROFE, que estamos viviendo, aun cuando en México, existen más celulares que personas, que estamos conectados con todo el mundo, nos resistimos a creer que es inminente el golpe que nos dará la naturaleza.

 

Estamos ensimismados, en un “egoísmo ignorante”; cada uno pensamos que no me va a pasar nada, y si me pasa algo es responsabilidad del gobierno y el gobierno dice que es culpa de la anterior administración, y con ello pretendemos vivir en las “delicias del placer”, en la dinámica de repartir culpas.

 

Cuando veo los acontecimientos actuales en tiempo real, hay hambre en África, porque los países ricos explotan sus riquezas y porque el vaticano acapara las riquezas que fácilmente pudieran terminar con hambre en el mundo.

Si vemos sucumbir al pueblo de países de “primer mundo”, lo veo como algo irreal y lejos de mi burbuja.

Tenemos esa realidad que casi me toca la nariz y no la puedo ver.

 

¿Esperaremos a que pase la tormenta para sentarnos a reflexionar sobre nuestra existencia, sobre nuestro lugar en este mundo?

 

Ahora que estamos ante un horizonte que podemos elegir; podemos optar por la levedad o gravedad de esta tormenta, con mayor o menor sacrificio, la encomienda es una sola: “QUEDATE EN CASA”.

 

El ser humano sobrevivirá este embate natural, como lo ha hecho desde sus orígenes, la pregunta es a que costo, a cuánto ascenderá el sacrificio de vidas de nuestros hermanos.

 

Luego cómodamente, nos sentaremos a reflexionar entonces y buscaremos saber quiénes somos, para que estamos aquí, como debemos evolucionar, eso para iniciar un nuevo ciclo.

 

Me asaltó la pregunta, soy humano como ser natural o soy humano por mi razonamiento. 

 

Le comparte estas líneas su servidor y amigo.

Ignacio Hernández Medina.